domingo, 13 de junio de 2010

Domingo. 9:46. La mañana me sorprende trabajando, luego escribiendo.
El mate, fiel compañero, presenta su ausencia en el agua. Un bolido gris, cruza mi calle y un hombre en humo se baja de el. Un hombre cuyo cuerpo es un mapa, cuya vida es miserable y sin sol y luna que perdio, al menos eso especule. 
Se bien a donde se dirige, camina hacia el frente y se detiene en una puerta y llama. Tira su cigarrillo, esconde el labial de su camina y simula cansancio. Por fin abren
- ¿Que es ese olor?
- En la oficina fumaban
- Llegas tarde
- No me riñas, entra. 
 La joven entra, y yo sigo observando. El se da vuelta y dirige una sonrisa a mi mirada. Yo respondo. "Descansa" modula. Y yo me pierdo en sus ojos. Cierra la puerta. Quiza mañana no sea tan tarde. 




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